Mi cajita de emociones…

by vgdemarcos

 caja-decorada

“Tengo una cajita donde meto todas mis emociones… cuando me preocupo, cuando me asusto, cuando me pongo triste e incluso cuando tengo miedo…todo lo meto ahí… me lo enseñó mi papá, bueno no me lo enseñó directamente, pero yo sé que lo hace así porque lo he visto.

 

Es una caja pequeñita que está ya casi llena, creo que caben muy poquitas cosas más, pero es una caja que lleva conmigo desde siempre, no sé de dónde la saqué, creo que estaba de moda y me la compré.

Además creo que casi todo el mundo la usa y cuando no les caben más emociones, corren a por otra más grande!

Es una caja muy práctica, porque si hay algo que no sabes solucionar solo tienes que meterlo dentro y te dejas de preocupar.

Sin embargo, hay una cosa que no logro entender, muchas veces me pregunto qué va a pasar cuando no encuentre otra caja más grande y no tenga espacio donde meter nada más, ¿qué voy a hacer entonces con todo lo que me preocupa, con todo lo que me asusta, con todo lo que no sé resolver?, ¿que va a pasar cuando ya no pueda esconder todas estas emociones?

Eso a veces me da miedo, por que creo que no lo podré soportar, ¿y si salen todas por ahí volando y se vuelven contra mí?, ¿y si empiezan a dar vueltas y me hacen volver a sufrir?, ¿y si entonces es demasiado tarde y no me puedo esconder?

Pues bien, he decidido buscar una solución, como veo que los adultos no están dispuestos a cambiar, voy a ser yo la que arregle este problema… he decidido revisar mi cajita y empezar a comprender estas preocupaciones, todo de golpe no podré hacerlo, pero poco a poco por mucho miedo que me de, voy a librarme de algunas de ellas y así  mi cajita no correrá el riesgo de romperse!

Seguirá siendo mi cajita, pero siempre estará abierta para que ésto no me vuelva a pasar”

 

Esta es una forma simple de entender el mundo emocional de un adulto, quien en su mayoría, van acumulando malestares y sin pararse a resolverlos y sanarse, van añadiendo cada vez más peso a su “cajita de emociones”. De tal manera que se sobrecargan, dejando a medias y sin resolver las situaciones complicadas de su vida, soportando así fantasmas del pasado, que no hacen más que crecer y tomar decisiones por ellos.

Impidiéndose nuevas emociones, nuevas oportunidades, nuevas confianzas, nuevas ilusiones.

Un adulto que no resuelve sus problemas emocionales, es un adulto que vive a medias, entre sus sueños y el miedo a todo, falto de seguridad en sí mismo, falto de esperanza y falto de ilusión.

Ciertamente, éste es el modo de enfrentarnos a la vida que, por error, enseñamos a los que vienen detrás.

Quiero proponerte que hagas caso de esta niña, intenta revisar tu “cajita de emociones” y si ves que está llena, en lugar de ir a buscar otra más grande, ÁBRELA-REVÍSALA Y LÍMPIALA.

Porque te mereces vivir del todo, te mereces creer en las ilusiones, te mereces dejar de tener miedo… y si todo lo guardas en esta cajita… te lo perderás.

 

“No dejes que los fantasmas de tu pasado condicionen las decisiones de tu presente”.

Vanessa Gallego de Marcos


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